Si has leído la publicación: Segunda pregunta antes de escribir una novela: ¿Dónde y Cuándo lo voy a ambientar? que tenemos en el blog y necesitas saber más, en esta entrada nos vamos a plantear la tercera pregunta que debe hacerse un autor antes de escribir una novela: ¿para Quién va dirigida? Si bien las otras cuestiones formaron los cimientos de la historia, el para Quién nos encamina hacia otra parte fundamental de los libros, sus lectores. Al final todos los autores queremos que nos lean y elegir bien tu público es tan importante como tener unos buenos cimientos.

En este punto ser consecuente con el cliente final es vital, ya que es él quien va dictaminar si tu trabajo vale la pena. Nuevamente, tienes que definir de manera precisa la edad de tus lectores, el lenguaje que vas a usar y el formato de tu escrito. Una vez que tengas clara la primera cuestión, las otras serán casi obvias. Por ejemplo, si quieres escribir para niños, tu lenguaje debe ser simple y el formato será el de un cuento, con mucha imagen y poco texto. Si cambias de rango a algo más juvenil, tu forma de escribir ha de complicarse y desaparecían los dibujos para centrarse más en la historia.

Tercera pregunta antes de escribir una novela: ¿para Quién va dirigida?

La edad

Tal vez la edad del lector sea el aspecto más relevante a la hora de responder: ¿para Quién va dirigida? Como ya hemos dicho, los dos apartados siguientes van a estar supeditados al público al que queramos «atacar». En este apartado podemos distinguir tres grandes franjas de clasificación: infantil, de 0 a 10 años, juvenil, a partir de los 10 años, y la adulta, que iría desde los 16 años en adelante. Esta organización no es rígida, ya que depende de la persona y de su afición lectora. Un niño de 9 años te puede sorprender diciéndote que se acaba de leer Harry Potter u otro más crecido con 50 Sombras de Grey (no es un cuento, nos ha pasado), aunque no es lo habitual. Os vamos a dejar una lista con las categorías de los libros infantiles, quizá el apartado más complicado y el más importante a la vez.
  • De 0 a 3 años de edad: No han empezado ni a leer ni a escribir. Los textos son breves y sencillos, con ilustraciones llamativas. Los libros tienen páginas de cartón rígido, plastificadas y con bordes redondeados. Algunos ejemplos son: Un beso para Osito o La pequeña oruga glotona.
  • De 3 a 6 años de edad: Aquí estamos hablando de niños que empiezan a leer y a escribir. Libros que fomenten la inteligencia emocional, la creatividad y la imaginación, así como que le ayuden a entender el mundo son los adecuados. Algunos ejemplos son: La vaca Victoria o La coleccionista de palabras.
  • De 6 a 8 años de edad: En esta etapa se debe avanzar en la comprensión lectora, fomentar el hábito lector y el gusto por la lectura. Algunos ejemplos son: El Grúfalo o Topito Terremoto.
  • De 8 a 10 años de edad: Como ya dijimos, en esta etapa y siempre dependiendo del niño, podemos hablar de novelas para un público infantil. También, por qué no, de cómic o novelas gráficas, siempre que no sean para una edad más adulta. Salvo raras excepciones, Sin City o 300 no están hechas para este sector.

Al final todos los autores queremos que nos lean y elegir bien tu público es tan importante como tener unos buenos cimientos.

El lenguaje

Ya hemos tocado el lenguaje en el punto anterior y también hemos comentado que debemos adaptarlo a la edad del lector. Quizá la manera más clara de distinguir la importancia de este sea en la clasificación que tenemos de la categoría infantil. Es sencillo entender que a un niño de cinco años no puedes ponerle palabras como impávido, otrora o alfeñique, y al contrario, ser demasiado simple cuando hablas para un público adulto tampoco es lo correcto. Debes encontrar el estilo que más cercano les sea a tus lectores y adaptar tu manera de narrar a ellos.

Aquí te vamos a dar un pequeño consejo: cuida la ortografía, es tu imagen de marca. También tienes que saber diferenciar lo que es una errata de lo que es una falta. Nosotros te podemos ayudar tanto con lo uno como con lo otro, pero debes intentar escribir con la mayor pulcritud posible. Recuerda que es lo que los demás van a ver de ti y quieres causar buena impresión. Es como cuando tenemos una cita importante. Nos arreglamos para que la primera impresión sea positiva. A veces es molesto y entraña mucho trabajo, pero merece la pena en la mayoría de los casos. Aquí es lo mismo.

No hay novela sin errata, o sin gazapo. Sin error tipográfico o sin descuido del autor. Da igual que corrijas de forma obsesiva durante semanas o meses.

Arturo Pérez-Reverte.

El formato

Una vez que tengas la edad y el lenguaje, el formato es la decisión más simple de todas. Te podemos aburrir con la clase de formatos de los libros, que si el formato americano para novelas (6×9 pulgadas o 15×23 centímetros), el tipo de papel, la encuadernación… No, aquí no hemos venido a hablar de eso. Ya tendrás tiempo para pensar estas cosas más adelante. Lo que te tiene que preocupar ahora es: ¿necesito un ilustrador o me lo monto con imágenes de stock? Si tienes intención de tocar la literatura infantil o las novelas gráficas, vas a tener que plantearte que tu historia necesita dibujos y, o sabes hacerlo tú o te toca buscar a alguien que dibuje bien y le guste tu proyecto.

Aquí también queremos aclarar que cualquier manuscrito que no supere las 50.000 palabras (hasta 65.000 en algunos casos) se considera una novela corta y ya tiene un formato predefinido de por sí. Lo mismo pasaría con un poemario, pero ojo, aunque hablemos de poesía, la edad y el lenguaje deben respetarse igualmente. Por ejemplo, Gloria Fuertes es famosa por su poesía infantil, pero ella también tenía poesía para adultos, menos conocida pero con su sello característico. No lo olvides.

Es importante que los niños lean poesía. Y es más que importante, es necesario.

Gloria Fuertes.

Niño leyendo cómic en una librería

Conclusión

En esta entrada hemos respondido ampliamente a la pregunta: ¿para Quién va dirigida? Ya tienes claro la edad de tus lectores, el lenguaje que vas a usar y el formato que necesitas para desarrollarlo. También es importante que cuides la ortografía, que no te obsesiones con las erratas y que todo case bien para que tus futuros lectores reconozcan el producto que tienen delante.

Ahora has empezado a levantar paredes sobre los cimientos que ya consolidaste y tu proyecto comienza a tomar forma física. Ya estás preparado para el siguiente nivel, poner el tejado y cerrar el edificio. En este punto necesitas saber: ¿Cómo lo cuento?

Si quieres saber cómo sigue el proceso de construcción de una novela, pincha en el siguiente enlace. Cuarta pregunta antes de escribir una novela: ¿Cómo lo cuento?

Y si tienes alguna pregunta, no dudes en escribir un comentario tanto en esta entrada como en nuestras redes sociales.


2 comentarios

Óscar Montejo · 6 de mayo de 2021 a las 16:28

Como escritor novel este post me aclara muchas dudas de cara mi segundo libro. Por ello, gracias.

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